Mis adorables vecinos

Atención todo el mundo porque voy a dar la noticia que tanto tiempo llevo esperando y puede que no se vuelva a repetir en la vida: Tengo vecinos normales. Toma, punto para mí.

No sé yo cómo explicar lo contenta que estoy por esto. Porque igual parece una tontería, pero no. Que no sabéis qué drama de vecinos he tenido desde que me fui de casa. Y luego también que nosotras parecemos idiotas, que nos estamos volviendo locas en un piso por los vecinos y repetimos un segundo año. Tócate los pies Mari Loli. Benditas rubias.

Pues nada. Nosotras fuimos a vivir ahí tan contentas. Teníamos unas vistas a la catedral de Salamanca que creíamos que iban a ser la cura a todos nuestros problemas del día. Pobres inocentes.

Todo fue felicidad hasta que un día el señor del piso de arriba empezó a dar golpes con un martillo. DOS AÑOS. La gente que me tiene en Facebook vivió esto en directo. Que mira, yo que sé. No hay pared para colgar tanto cuadro, suelo para tanto parqué, muro para tirar a martillazos, ni tantas nueces en el mundo que cascar con la mierda del martillo. Todos y cada uno de los días. Sin descanso. Pero que no fue sólo eso. Que cuando parecía que todo volvía a calmarse cogió una radial. Porque se ve que él consideró que a nosotras nos apetecía jaleo, y a ver por qué nos iba a privar de eso.

Jamás se supo qué pasaba realmente en ese piso. Yo no llegué nunca a ver al señor, pero tiene que tener un brazo que ni Nadal. Señor del martillo, si lee esto por favor envíeme foto de su brazo y de la obra que hizo. Aún sueño con ello.

Pero no todo era el martillo (que era mucho). También teníamos un intento de saxofonista. Yo estoy muy a favor de que la gente persiga sus sueños. Me parece estupendo y maravilloso. Pero vamos a ver, que si estás nueve meses, NUEVE, para tocar una escala y sigues igual que el primer día, llámame loca, pero lo mismo deberías plantearte tocar otra cosa. No sé, la armónica mismo.

Pues pasó lo que tenía que pasar. Que un día me pilló con migrañas. A veces la gente me dice que tengo mucho carácter. No me preguntes por qué, pero tienen esa opinión de mierda los muy imbéciles.

A lo que voy. Que estaba yo tranquilamente en la cama muriendo de dolor y el saxofonista empezó a tocar. Puede, y sólo puede, que perdiera los nervios y le gritara por el patio que parara de una vez. Oye, mano de santo. No se volvió a oír. Que luego yo me sentía súper culpable pensando que podía haber destrozado el sueño de alguien, pero mira, mereció la pena.

La cosa es que se ve que debimos ser muy malas personas ese año y el Karma, no contento con un saxofón chirriante y un martillo insaciable, decidió mandarnos a unos lumbreras que nos inundaron la casa por ducharse mientras había una avería en las tuberías. Que no los juzgamos mal por vicio ¿eh? Que fuimos a pedirles que cortaran el agua y nos dijeron que en cuanto acabaran de ducharse todos.

Y ya fuimos a nuestro último piso. Los vecinos de enfrente tenían una pegatina en la puerta en la que ponía «2015: el año de la ascensión divina»¿Pues te puedes creer que no nos olimos nada raro? Nosotras tan contentas: que si mira qué vecinos más simpáticos la de gente que invitan a su casa…que si mira qué cantos más raros, estos deben ser de otro país…que si mira qué relajados salen todos…que si mira qué chamán más majo ha venido… Vamos, nada fuera de lo normal.

Ya un día pusieron otra pegatina del tipo «La ascensión traerá la paz al mundo» y ahí ya sí. Ahí empezamos a sospechar que lo mismo no era normal tanto ir y venir de gente. Y que el olorcillo que salía cada vez que abrían la puerta pues normal del todo tampoco era. Nosotras ya dijimos:

A ver si es que no va a ser normal este jaleo. A ver si no están haciendo merendolas con el señor chamán como nosotras creemos y va a haber algo más turbio detrás. Que lo mismo no, pero a ver si sí.

Y no sé. Yo creo que fue un poco casualidad, pero fue terminar el 2015 y quedar el piso vacío.

Si alguno de vosotros nunca ha tenido vecinos molestos, deberíais plantearos la idea de que igual es porque lo sois vosotros. Así que para evitar estos problemas, he tenido una ideaza que dejo aquí para que las comunidades de vecinos empiecen a aplicarla libremente. ¿A nadie se le ha ocurrido poner nota a las comunidades de vecinos? En plan:

Este piso está muy bien. Quinto con ascensor, calefacción central, recogida de basuras y este año tiene 4 estrellas en la guía Michelín. El año pasado eran 5, pero se mudó una familia con 3 niños y  gritan. Los niños, no la familia entera. Que a veces también.

Y ea, Dramaia resuelto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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